Saturday, October 14, 2006

Plaza Vespucio S.A. se adjudicó el proyecto Puerto Barón




La siguiente información fue robada de huelladigital



No vale mucho llorar sobre la leche derramada si no se movió ni el más ínfimo de los músculos para evitar la caída del lácteo.

Porque digámoslo: los porteños comunes y silvestres tampoco andan cortándose las venas ahora que se definió la concesión del llamado proyecto Puerto Barón. ¿Torres junto al mar? ¿Negociados entre particulares? ¿Borde costero abierto, abierto a medias o reservándose el derecho de admisión? ¿Atentado contra el "patrimonio arquitectónico" porteño? Los puntos de esta discusión parecen estar demasiado alejados del ciudadano medio, preocupado antes de su situación laboral y de su falta de lucas, de sus propios problemas personales, que de consideraciones ajenas como los proyectos inmobiliarios posibles o reales.

Y precisamente, toda esta historia se resume en los mismos elementos de siempre: abulia ciudadana, las ambiciones de los grupos económicos que se reparten el país, complicidad de la prensa y la interesada mediación (o intervención directa) de los principales actores políticos, locales o gubernamentales. Los que van en la parada actuando a espaldas de la masa informe. O en sus propias narices, que es casi lo mismo.

La novedad que aquí nos convoca será anunciada públicamente, se espera que el sábado 14 de octubre, pero ya fue ratificada a través del sitio en internet de la Bolsa de Santiago: "Plaza Vespucio S.A., con fecha 11 de octubre de 2006, comunicó en carácter de hecho esencial que mediante carta fechada el día 10 de octubre en curso, el gerente general de Empresa Portuaria Valparaíso (EPV), don Harald Jaeger K., comunicó a Plaza Vespucio S.A. que el directorio de EPV en su sesión ordinaria celebrada el día viernes 6 de octubre del año en curso, resolvió adjudicar el Contrato de Concesión y Arrendamiento del Proyecto Puerto Barón a Plaza Vespucio S.A." En términos generales, el negocio comprende la cesión de más de diez hectáreas de terrenos.

Los adjudicatarios se comprometen a invertir 100 millones de dólares en una primera etapa, y otros 50 en una segunda fase. Se asegura que la prioridad será abrir el borde a la ciudadanía, privilegiar la creación de espacios públicos. Acto seguido, se indica que el proyecto no estará completo sino hasta la construcción de un conjunto habitacional de cerca de 500 departamentos, con lofts para oficinas, restaurantes y comercio, un hotel y un centro de convenciones.

EPV le pagará 490 mil UF a Plaza Vespucio al materializarse la inversión, "por concepto de mantención de los espacios públicos por el período de 30 años que durará el contrato". Plaza Vespucio le cancelará a EPV un arriendo anual de un millón y medio de dólares, y un pago inicial de otro millón y medio de dólares por "derecho a llave". Negocio redondo. Todos celebran. "Puerto Barón será una obra que pertenecerá a cada una de las personas, organizaciones vecinales y dirigentes sociales que aportaron sus ideas y que sin duda lo seguirán haciendo… Estamos cada vez más cerca de concretar el sueño de recuperar el borde costero para Valparaíso", señala emocionado Germán Correa, sociólogo, político concertacionista de dilatada carrera, hoy mandatado para presidir el directorio de Empresa Puerto Valparaíso en etapa tan importante como ésta, en que se concreta la promesa que Ricardo Lagos le hizo a Valparaíso: se abrirá el borde costero y por ahí caminará el porteño libre. Claro, el borde costero del Puerto, las obras civiles que en él se realicen, se transformaron en una especie de objetivo apoyado por moros y cristianos. El gobierno de Lagos, luego el gobierno de Bachelet; la cuestionada administración municipal de Hernán Pinto, luego la necesitada gestión de Aldo Cornejo; y, desde luego, mientras los inversores pujaron siempre por la liberación de esos apetecidos terrenos para su explotación comercial e inmobiliaria, la prensa nacional sirvió y sirve aún en su papel de relacionadora pública del proyecto, maximizando sus cifras y voladores de luces y minimizando la polémica en torno a éste, generada por ciudadanos movilizados (Comando de Defensa de Valparaíso, Ciudadanos por Valparaíso) para intentar impedir los arreglines, las ilegalidades, los atentados estéticos y la privatización del litoral urbano.

Como "una colusión de El Mercurio, la Empresa Portuaria de Valparaíso y el Gobierno central para transformar áreas portuarias estratégicas en espacios de explotación inmobiliaria", califica Hernán Narbona todo este cuento. Será "un espacio nuevo para que la ciudad se integre con el mar", prefiere decir Harald Jaeger, gerente de EPV. "En él están concebidos -continúa- amplios espacios públicos, comercio, culturales y de turismo, incorporados además en el plan regulador de la ciudad, para impulsar un desarrollo sustentable e integrado". Desde la nominación de Valparaíso como ciudad Patrimonio de la Humanidad, este es el primer gran proyecto no público en ser concesionado. El apoyo político y privado que concita deja en claro que es un importantísimo salvavidas económico para una ciudad en la que la gran inversión inmobiliaria ha estado ausente por larguísimo tiempo. Tendrá marina, hotel, centro de convenciones, departamentos, lofts, restoranes, áreas verdes para pasear junto al mar. Será top a la manera de sus creadores, Plaza Vespucio Sociedad Anónima. Un mall junto al mar.

Vidrio, metal, bloques de hormigón armado. ¿Su McDonald? Cualquier cosa con tal que la gente se sienta cómoda. ¿O alguien esperaba la ópera de Sydney en Barón? Naaaa, el proyecto Puerto Barón es la panacea que Valparaíso estaba esperando. La gente se volcará para ver lo bonito que quedó, sea lo que sea. ¿Hordas cerrícolas en el chiche público/privado? Ver para creer. ¿Qué tan abierto estará este borde prometido por Lagos y concretado por sus amigos empresarios? "Cuando se unen proyectos inmobiliarios con el desarrollo de espacios públicos, existe un mayor cuidado y seguridad, pues las personas se preocupan de su preservación", afirma Jaeger, el gerente de EPV. Clarito. Estará abierto pero la seguridad será lo primero.

Habrá que cuidar la inversión, el mobiliario, las construcciones, a la gente que ahí trabaje, viva o esté de turista. ¿Será una especie de condominio, de gueto? "En el borde costero están haciendo una isla -declaró alguna vez Sandra Horn, representante del Comité de Defensa de Valparaíso-, y dicen que va a estar abierto al público. Sin embargo, hoy, el muelle Barón, que está habilitado como paseo peatonal, en el Año Nuevo lo cierran y cobran entradas. ¿Quién garantiza que en Puerto Barón no ocurrirá lo mismo?" Pues nadie lo garantiza.

Todo lo prometido para Barón, lo asegurado, lo requetecontrajurado, está sujeto a su mera practicidad, a su rentabilidad, y lo que allí se construya está respaldado por todo el establishment, económico y político. Cosa juzgada. Otro capítulo que se suma a la larga historia de negocios bigoteados en el Puerto.

Wednesday, July 19, 2006

Trabajadores del Mercurio se organizan y protestan



Iniciativa: protesta pública
Autores:SINDICATOS Nos. 1 y 2 EL MERCURIO DE VALPARAÍSO S.A.P.
fecha de la declaración:13 de Julio de 2006
Lugar:Valparaíso
fuente:valparaiso.indymedia.org

Declaración Pública Trabajadores de El Mercurio:

Ante el delicado momento por el que atraviesa la empresa El Mercurio de Valparaíso S.A.P. y la creciente e incontrolable ola de despidos, y amenaza permanente de cesación de empleo que desde hace un tiempo a esta parte, han debido sufrir sus trabajadores, los Sindicatos Nos. 1 y 2 de Trabajadores y Periodistas de El Mercurio de Valparaíso, se hacen un deber declarar lo siguiente:


1º Lamentamos profundamente que la situación interna de la Empresa El Mercurio de Valparaíso S.A.P. sea por estos días, sumamente compleja, lo que obviamente pone en riesgo la fuente laboral de sus trabajadores, pese a los esfuerzos de todos éstos por optimizar al máximo los recursos disponibles para el pleno ejercicio de sus labores.


2º Resulta igualmente lamentable que los ajustes financieros de la Empresa El Mercurio, hayan sido conocidos a través de una serie de medidas restrictivas, entre las cuales se cuentan despidos de personal de planta, periodístico y personal especializado en las áreas comercial y técnica, y amenazas de despido a varios colegas que se encuentran en pleno ejercicio de sus labores, de manera eficiente y profesional.


3º Si bien se entiende que en una situación de financiera compleja, se debe acometer con un plan de emergencia para sobrellevar estos problemas, ambos Sindicatos y sus asociados rechazan categóricamente que el único mecanismo factible para terminar con los problemas, sea a través del despido masivo de personal. Sobre todo porque las indemnizaciones implican un gasto económico no contemplado.


4º Llama la atención de sobremanera que, a los asociados que han sufrido despidos, en el pago de sus indemnizaciones, se les niegue la posibilidad de recibir los dineros extras pactados en las negociaciones colectivas, y, entre otras anomalías, no se reconozcan los años de servicio cumplidos por los trabajadores en la empresa El Mercurio de Valparaíso S.A.P.


5º También sorprende que se reduzca drásticamente la planta funcionaria de El Mercurio de Valparaíso S.A.P., y sin embargo, hayan crecido sistematáticamente cargos de jefaturas de la plana ejecutiva, con sueldos muy superiores a los percibidos por los trabajadores de la empresa. Por un lado se habla de políticas de ajuste económico; pero por otro, se privilegia a un pequeño grupo cuyas remuneraciones resultan onerosas, de acuerdo al panorama que se nos ha dicho, sufre la empresa por estos días.


6º Lamentamos también que haya un doble estándar en las escasas informaciones que se entregan sobre la situación financiera de la empresa El Mercurio de Valparaíso S.A.P., por cuanto se insiste en dar a conocer un estado de crisis que no es tal. Ejemplos sobran: Radio Digital FM generó ganancias por concepto de avisaje, se abrió recientemente una oficina de corresponsalía en Quillota y el Holding adquirió El Diario El Sur de Concepción. Vale decir entonces que dinero hay, pero no para asegurar la fuente laboral de los trabajadores de El Mercurio de Valparaíso S.A.P.


7º Se lamenta igualmente que, pese a las palabras de tranquilidad y a la detallada cuenta entregada el pasado martes 27de junio por el señor gerente de El Mercurio de Valparaíso S.A.P., señor Ignacio Torres Uribe, para asegurar que no habría más despidos, pese a que la meta económica fijada para fines de este año, apunta a un superávit en el ejercicio de la empresa, desde la gerencia de Diarios Regionales se insista en seguir abaratando costos a costa del despido masivo de trabajadores.


8º Rechazamos terminantemente la política de Diarios Regionales, de continuar con los despidos de trabajadores de todas las áreas profesionales y técnicas de El Mercurio de Valparaíso S.A.P., situación que derivará en una considerable merma de la planta funcionaria, y por ende, una forzosa recarga de trabajo para quienes logren sobrevivir a esta ola de despidos. Una vez más, el recurso humano no es tomado en cuenta para estas políticas de ajuste y se opta por abaratar los costos con la menor cantidad de obra de mano disponible, con los riesgos que ello conlleva en la calidad de los productos y servicios prestados por El Mercurio de Valparaíso.


9º Protestamos enérgicamente además, por la presencia de elementos inescrupulosos que, mediante conductas de espionaje visual y telefónico, denuncian ante los ejecutivos de El Mercurio de Valparaíso, a todos aquellos socios que toman parte en las actividades convocadas por ambos Sindicatos.


10º Estos Sindicatos y sus asociados rechazan terminantemente los procedimientos empleados con algunos de sus miembros, a los cuales se les ha puesto en duda su estado de salud, como ha sido el caso de colegas en estado de gravidez, a quienes se les ha exigido un certificado médico para constatar su embarazo. Si bien el empleador está en todo su derecho de exigir a sus trabajadores, los antecedentes clínicos que estime pertinentes, se considera humillante y denigrante poner en duda la palabra de nuestros asociados, más cuando se trata de socias.


11º Por último, hacemos un llamado al directorio central del Holding de Empresas El Mercurio, a detener esta incontrolable ola de despidos, privilegiando al recurso humano que ha dado muestras de lealtad, profesionalismo y respeto para con la empresa. El clima de inseguridad e inestabilidad que reina desde hace un tiempo a esta parte en El Mercurio de Valparaíso S.A.P., no es la mejor forma de ayudar a recuperar una empresa que desde su fundación, ha sido ejemplo de eficiencia, lealtad, profesionalismo y servicio permanente a la comunidad por parte de sus componentes.


SINDICATOS Nos. 1 y 2 EL MERCURIO DE VALPARAÍSO S.A.P.

Valparaíso 13 de Julio de 2006

Posteo de ultimo minuto!
ahora me llega más información, alguien copia y pega una noticia de huelladigital.cl no tenemos permiso para postearla, pero da igual, aquí va:

Me llegan varios correos electrónicos en cadena. Todos manifiestan su malestar por la situación que están enfrentando los trabajadores del Mercurio de Valparaíso producto de lo que ellos mismos describen como "la creciente e incontrolable ola de despidos, y amenaza permanente de cesación de empleo".
Y aunque no se puede sino solidarizar con amigos y gente conocida que ve vulnerado su derecho a trabajar, lo cierto es que me surgen varias reflexiones ante el delicado momento económico y de imagen pública que está sufriendo hoy el periódico de habla hispana más antiguo del mundo.
Como dice mi suegro, quien siembra vientos, cosecha tempestades. Como dice mi madre, como pecas, pagas.
Y es que hay por lo menos dos situaciones llamativas derivadas de la inédita protesta de los trabajadores del medio que salieron a la calle (jamás había presenciado algo así), con carteles y gritos a protestar por el clima de incertidumbre al interior del diario.
La primera es una afirmación seguida de una pregunta abierta. La segunda es un comentario sobre el fondo del asunto.
La afirmación: numerosos colegas se acercaron al diario el día de la protesta o han enviado mails, quizá no tanto a reportear como a apoyar a los compañeros de profesión que atraviesan un momento crítico en el decano de la prensa nacional. Ha sido una demostración de solidaridad profesional que tiene que servir de ejemplo. La pregunta que me asalta es ¿los colegas de El Mercurio de Valparaíso alguna vez le manifestaron su solidaridad a otros periodistas, fotógrafos o diseñadores de otros medios que en su momento pasaron por situaciones similares de amenaza? Yo, que he trabajado en varios medios que fallecieron por la miopía de las autoridades y avisadores, puedo decir que jamás he sabido de llamado alguno de periodistas del diario porteño preguntando cómo va la cosa o simplemente para decir tiren pa'rriba.
Quizá esta crítica les permita hacer una reflexión al respecto: habría sido súper importante para la gente de otros proyectos periodísticos en problemas, que los colegas del ahora único diario local hicieran también un gesto solidario hacia ellos. Pero nada. Parece imponerse la norma tácita de que en las páginas del Mercurio no aparecen noticias de la vida interna de otros medios.

La segunda reflexión es sobre el tema de fondo de la industria de los medios masivos en Chile. La madre del cordero, como me gusta llamar a este conjunto de factores que inciden en toda nuestra cultura y que tiene que ver con los mercados monopólicos de la prensa como el que sufrimos en Valparaíso.
Así, el Mercurio de Valparaíso, tras varios años de tener el control absoluto de lo que se publica o no en papel impreso a nivel regional; después de que sus trabajadores ganaran durante décadas sueldos apropiados y bonos de reconocimiento y etcétera. Después de años de reportear solos y sin competencia, resulta que ahora la condición favorable de estar solitos controlando el negocio de los medios a nivel regional se convierte en un problema. Lo que parecía el mejor camino, es decir, operar sin competencia en un mercado como el de lectores y avisadores, se transformó en un drama.

Piensen sólo una cosa: si existieran dos o tres diarios más en la zona, los directivos no se atreverían a despedir gente de la manera tan ignominiosa como ocurre hoy en El Mercurio, donde el dicho "si no te gusta te vas", parece estar grabado a fuego en las salas de redacción del monopolio local.
Si hubiese competencia que pudiera captar a los eventuales despedidos, los jefes no largarían tan tranquilamente a las personas.

Cosechen lo que han sembrado entonces queridos amigos de la filial de Agustín en la playa: tras gozar por décadas de la posición de control total en el mercado porteño de diarios, hoy, ese control se ha vuelto un boomerang que fomenta el abuso y los despidos arbitrarios contra ellos mismos.
Porque claro, en la declaración pública de los sindicatos 1 y 2 del diario porteño, se indica que es "lamentable que los ajustes financieros de la Empresa El Mercurio (de Santiago)", se hayan materializado acá en "medidas restrictivas, entre las cuales se cuentan despidos (…) y amenazas de despido a varios colegas que se encuentran en pleno ejercicio de sus labores". Sin embargo, nada se dice del origen de este cuadro decadente, salvo responsabilizar a quienes mueven los hilos de las marionetas que componen la larga cadena de diarios regionales de El Mercurio y que hoy controlan prácticamente toda la prensa regional en nuestro país.

Sigamos. Los trabajadores dicen estar sorprendidos porque a "los asociados que han sufrido despidos, en el pago de sus indemnizaciones, se les niegue la posibilidad de recibir los dineros extras pactados en las negociaciones colectivas, y, entre otras anomalías, no se reconozcan los años de servicio cumplidos por los trabajadores en la empresa El Mercurio de Valparaíso". ¿Y la normativa laboral vigente permite tales situaciones?
"Protestamos enérgicamente además, por la presencia de elementos inescrupulosos que, mediante conductas de espionaje visual y telefónico, denuncian ante los ejecutivos de El Mercurio de Valparaíso, a todos aquellos socios que toman parte en las actividades convocadas por ambos Sindicatos". Quemantes declaraciones. Espías al interior del diario. Gravísimo.
Cuentan las malas lenguas que, ante la inminencia de su despido, una colega manifestó su situación de embarazo, lo cual impide que la echen. Pero no le creyeron. Por eso "los sindicatos rechazan terminantemente los procedimientos empleados con algunos de sus miembros, a los cuales se les ha puesto en duda su estado de salud, como ha sido el caso de colegas en estado de gravidez, a quienes se les ha exigido un certificado médico para constatar su embarazo. Si bien el empleador está en todo su derecho de exigir a sus trabajadores los antecedentes clínicos que estime pertinentes, se considera humillante y denigrante poner en duda la palabra de nuestros asociados, más cuando se trata de socias". Grave.

Al final, sólo cabe insistir en las reflexiones centrales: al igual que muchos solidarizaron con la gente de El Mercurio de Valparaíso, es de esperarse que cuando sean otros los colegas pasando angustias similares, los trabajadores de este diario lideren las muestras de solidaridad hacia ellos y rompan el cómodo silencio de la torre de marfil de la calle Esmeralda. Y aprovechando la solicitud de autocrítica solidaria, los invitamos a otra reflexión: ¿fue mejor o peor para los intereses de los trabajadores el hecho de no tener competencia en el mercado de diarios? Todos tenemos mucho que aprender de la crisis del Mercurio porteño, pero sobre todo ellos. Cosechen lo que han sembrado. Aprendan de los frutos negros que les tocará comer. Sólo entonces podrán pedir solidaridad y quejarse por los despidos que vienen.